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MUNDIAL RUSIA 2018 – Mi experiencia

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Antes de irme a Rusia, mis amigos más cercanos bromeaban pidiéndome que no fuera yo “la mexicana del mundial”, ya saben, cada copa de futbol ha pasado algo con los mexicanos que llama muchísimo la atención… Como el mexicano que apagó la flama que nunca había sido apagada, o el mexicano que se aventó al mar en Brasil 2014.

Unas semanas antes del viaje, fui a ver el partido de despedida de la selección -en el Estadio Azteca- al cual nunca había ido y si han tenido la oportunidad de ir, saben que ir al estadio es un completo relajo; le cabe tanta gente que es entendible lo difícil que es tener todo ordenado, sobretodo en un partido de México, aunque el ambiente que se vive con toda la afición echándole porras al mismo equipo y enfiestando es increíble, lo malo es que hay tanta gente, que se puede volver un desmadre; con gente haciendo desorden, gritando, empujando para pasar o tirando la basura en el piso. Y de alguna forma pensé que Rusia sería algo parecido…

 

Pero mi experiencia fue completamente diferente desde el momento en el que llegue a Moscú.

Mi vuelo de Munich-Moscú se atrasó más de 3 horas, por lo que llegué sola a las 00:00, totalmente obscuro y sin internet; mi plan era pedir un Uber al hostal, pero obvio sin WiFi no podía pedir uno y por supuesto que no me iba a ir sola en un taxi, en la noche y sin hablar 1 gramo de Ruso.

Estuve en el aeropuerto un rato pensando qué hacer, hasta que me encontré a una pareja de mexicanos con los que empecé a hablar para saber cómo iban a llegar al centro de Moscú; después de un rato hablando, se nos acercó otro chico y como buenos mexicanos, éramos un relajo y los cuatro habíamos dejado todo para el último momento; yo no sabía cómo llegar al centro, la pareja no tenía hospedaje y el otro chico no sabía en dónde iba a encontrar a sus amigos.

 

Lo bueno es que la pareja de mexicanos sí tenía internet, yo tenía google translate y el mapa de Moscú descargados en mi celular y el otro mexicano tenía Rublos en efectivo; logramos pedir un uber que nos llevara a los 4 a nuestros destinos y una vez en el Uber, platicando entre todos, nos dimos cuenta que llevábamos más de una hora juntos y en ningún momento nos habíamos preguntado nuestros nombres.

En resumen, durante mis primeras tres horas de estar en el mundial Rusia 2018, pude experimentar lo chingona que es nuestra cultura, estuve con tres personas que horas antes no conocía, confiándonos hasta nuestras pertenencias y ayudándonos, por el simple hecho de ser mexicanos.

 

Mis demás días en Rusia fueron similares; cuando caminábamos por la calle Mikolskaya, los mexicanos nos saludábamos como si nos conociéramos y parte de lo que más me gustaba, era la reacción de las personas de otras nacionalidades al saber que eras mexicano, pidiéndonos fotos con el sombrero de charro, las máscaras de luchador, zarapes, penachos, etcétera.

 

Al final del partido México-Suecia vi mucha gente enojada, triste y decepcionada porque perdió la selección; pero también vi muchísima gente intercambiando playeras con los suecos, regalando sombreros, gorros y banderas a los suecos o rusos y la gente que se encontraban en la calle.

 

 

Es verdad que los mexicanos amamos echar relajo, es parte de nuestra cultura y además somos súper creativos para hacer fiesta… y para ligar! No saben la cantidad de veces que escuché a mexicanos jurarle a las rusas que eran “la mujer más guapa que han visto en su vida”. Lo más padre es que en lugar de ser lanzados con las chavas, los mexicanos traían tan buena vibra, que ni siquiera era necesario hacer el esfuerzo para que las chicas quisieran tomarse fotos y hablar con ellos.

 

Siempre echando relajo, pero orgullosos de nuestra nacionalidad.

 Lo único que me encantaría es que siempre fuéramos igual, que no se nos vayan esas ganas de presumir nuestras playas, la comida y cultura; porque estoy segura que mucha gente quiere venir a conocer México, sólo por la actitud que tenemos los mexicanos. Y que nosotros mismos no solo volteemos a ver al “mexicano del mundial”, sino a los otros 44 mil mexicanos súper trabajadores y ahorradores que cumplieron su sueño de ir ver a la selección en el mundial de Rusia.

Sí, México no es perfecto, tiene muchas áreas de oportunidad como la violencia e inseguridad; pero también tiene un chingo de gente trabajadora, amable y amiguera, que sabe que México podría ser mejor y aun así está orgullosa del país y su gente.

 

En fin, cada vez que viajo a un nuevo país, me enamoro más de México.

 

 

 

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